El negocio que crees que tienes
Dos días presenciales en la Ciudad de México, en un grupo cerrado de ocho, y cuatro sesiones de seguimiento. Llegas con tu negocio y sales con él leído de arriba abajo, con tus herramientas de inteligencia artificial montadas y con tu plan de 90 días escrito.
Cada edición se abre con ocho lugares y el grupo se cierra antes de empezar.
Las decisiones de crecimiento se toman con lo que se cree, casi nunca con lo que se puede comprobar
Qué mercado atacar, qué producto empujar, dónde poner el presupuesto, a quién ponerle un vendedor. Casi siempre se decide con lo que parece que quiere el cliente o con lo que le funcionó a alguien más. No es descuido de nadie: la información para decidirlo con evidencia existe, está adentro, y nunca hubo con qué leerla ni tiempo para hacerlo.
A eso se le sumó la inteligencia artificial, que dejó de ser tema de conversación y se volvió una decisión pendiente en casi todas las direcciones del país. Está claro que hay que entrarle: el que no lo haga se va a quedar atrás, y para cuando lo vea, arrancar ya le va a costar el doble. Lo que no está claro es por dónde.
El trabajo de estos dos días es cerrar eso: leer con evidencia, ver hacia dónde va el mercado y montar las herramientas para que no dependa de que tú tengas tiempo
Tres sillas, el mismo trabajo
Diriges un área
Tienes un número que defender frente a la dirección general o un consejo. Te falta evidencia ordenada y un argumento que aguante preguntas.
Diriges tu propia empresa
Decides y además ejecutas, y no tienes con quién discutir una decisión que no sea tu propio equipo. Puedes cambiar lo que decidas el lunes.
Vas a arrancar algo nuevo
Un negocio o una línea por abrir. Todo está por decidirse y cada decisión a ciegas cuesta meses.
Cómo es el grupo
Ocho a propósito
Los bloques duros se hacen en parejas y en tríos, y la conversación con otros siete que están en lo mismo suele valer tanto como el contenido.
De industrias distintas
Quien vende maquinaria ve cosas que quien vende servicios ya no ve, y al revés. Cada quien trabaja su propia información y se la queda: lo que no quieras poner sobre la mesa, no lo pones, y lo que sí se comparte queda en el grupo, bajo acuerdo de confidencialidad.
Ocho lecturas del mercado
Sales con algo que no se consigue leyendo: cómo se está moviendo el mercado visto por ocho personas que también tienen que decidir con eso el lunes.
Cuatro capacidades que se montan una encima de la otra
Leer tu mercado con evidencia
Quién te compra de verdad y por qué, contra quién compites y dónde hay espacio para dejar de competir por precio.
Ver hacia dónde se mueve
Qué fuerzas le pueden mover el piso a tu sector en los próximos 24 meses, y cuál te aplica y cuál es ruido.
Montar tus herramientas
Tu espacio de trabajo con inteligencia artificial, cargado con tu información, para analizar, armar propuestas y preparar juntas sin empezar de cero.
Volverlo automático y productivo
Tu decisión escrita, tus 90 días con responsables, tu seguimiento comercial y el tablero que mide cada mes, armado para que se actualice solo y no dependa de que alguien se acuerde.
Y en las cuatro sesiones de seguimiento, el Método VERR aplicado a lo que ya trabajaste: Visible, Estratégica, Relevante y Rentable. Una letra por semana, hasta que sale a la calle
Dos días presenciales + cuatro semanas de seguimiento
El terreno leído
Contestas un cuestionario y recibes el informe de tu empresa y tu entorno. Llegas con la mitad del trabajo hecho.
Dónde estás parado
Quién te compra de verdad, contra quién compites y el primer montaje de la herramienta.
Hacia dónde vas
Las fuerzas de tu sector, qué quitas y qué pones, tu plan, tu número y el montaje final.
La ruta andando
Dos horas por Zoom cada semana con el mismo grupo: preguntas, revisión de tu proyecto y lo que se movió.
Con qué sales
Sabiendo describir tu mercado con evidencia y defenderlo frente a quien te pregunte de dónde salió. Sabiendo en qué punto se te cae el negocio y cuál se arregla primero. Operando tu espacio de trabajo con inteligencia artificial. Y pudiendo volver a correr el ejercicio cada trimestre, tú solo, sin agencia y sin consultor.
Tu información se queda en tu computadora
Cada quien trabaja la suya en su propio equipo: no se sube a ningún lado, no se comparte con el grupo y no pasa por nuestras manos.
Qué no es
No es un curso de inteligencia artificial: la herramienta es medio, no fin. No es un curso de redes. No es teoría con casos de otras empresas: el caso es el tuyo. Y no es para quien llega a que le den la razón.
¿Lo quieres para tu equipo, en tus oficinas?
Eso es IA In-House: vamos a tu empresa y lo montamos a la medida de cada director.
Ocho lugares por edición
El grupo se cierra antes de empezar. Déjanos tus datos y te avisamos cuándo abre la siguiente.